¿Cómo sería una ciudad no sexista? Especulaciones sobre vivienda, diseño urbano y empleo (Dolores Hayden)

La frase “el lugar de la mujer es el hogar” ha sido uno de los principios más importantes del diseño arquitectónico y del planeamiento urbano en los Estados Unidos durante el último siglo. Un principio más bien implícito que explícito para las profesiones relacionadas con el diseño, conservadoras y dominantemente masculinas, que no es posible encontrar escrito en mayúsculas en los libros de texto dedicados a la utilización del suelo. Esta idea ha generado mucho menos debate que los demás principios organizadores de la ciudad americana contemporánea, en una era de monopolio capitalista, lo que incluye la devastadora presión del desarrollo del suelo privado, la dependencia fetichista de millones de automóviles privados, y el derroche de energía de forma inútil.
Sin embargo, las mujeres han rechazado este dogma y han ido entrando en el mercado de trabajo remunerado en un número creciente. Las viviendas, los barrios y las ciudades diseñadas para mujeres recluidas en su hogar limitan a las mujeres física, social y económicamente. Una aguda frustración aparece cuando la mujer se opone a estas limitaciones para dedicar toda o parte de la jornada laboral a trabajar por un salario.

Afirmo que el único remedio para esta situación es desarrollar un nuevo paradigma de casa, de barrio y de ciudad, para empezar a definir el diseño físico, social y económico de los asentamientos humanos que contribuyan a apoyar, más que limitar, las actividades de las mujeres trabajadoras y de sus familias. Es esencial reconocer tales necesidades para comenzar tanto la rehabilitación del actual parque inmobiliario, como la construcción de nuevas viviendas que satisfagan las necesidades de una nueva y creciente mayoría de mujeres americanas trabajadoras y de sus familias.

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