Edificio de recepción Apartamentos Nautilus-Lanzarote: the making of

Este es el “making of” de la obra del edificio de recepción de los apartamentos “Nautilus Lanzarote”. El condicionante principal para la obra era el apretado plazo de ejecución: teníamos 9 semanas y media (la verdad, un plazo poco erótico) para derribar la recepción y el bar-restaurante (manteniendo la caja de ascensor -recubierta con un mural cerámico- y el sótano existentes) y construir un nuevo edificio, comenzando un 24 de abril y y teniendo en cuenta que los clientes que llegaban a partir del 1 de julio…

El proyecto arrancaba a partir de las limitaciones que imponían el plazo y otros condicionantes de diseño (la estructura del sótano existente, la futura instalación de paneles fotovoltaicos sobre la cubierta, etc.). Dadas las limitaciones en lo que al suministro de material se refiere (los almacenes de materiales de construcción estaban vacíos -ya estábamos en plena crisis-, a lo que hay que añadir que cualquier pedido necesita 4 semanas en llegar desde la península a las Canarias) el proyecto no podía contener elementos especiales que pudieran comprometer la entrega de la obra. De manera que 2 meses antes de la fecha de inicio ya estábamos cerrando las compras de material, de manera que a la empresa constructora se le contratarían “solo” los medios técnicos y humanos.

Y precisamente fue la elección de la empresa constructora una de las claves para el feliz desenlace de los trabajos: varias recomendaciones nos hablaban de una empresa de Lanzarote, que era “la mejor, y la más cara”. Cuando comparamos los presupuestos pudimos comprobar que, realmente, era la más cara. Pero bastó una entrevista informal entre el propietario del complejo y el de la empresa constructora (una conversación en la que hablaron sobre lo divino y lo humano, dejando la obra casi de lado) para que se estableciera un compromiso de mutua confianza entre el Nautilus y Construcciones Yuco. Lo que tenemos claro es que sin la generosa implicación de toda la buena gente de Yuco, empezando por el propietario Manuel Hernández (Melín), pasando por el jefe de obra Manuel Betancort (Melo), y acabando por cada uno de los operarios, aquella obra  bien podría haber sido un infierno: en ninguna obra habíamos visto (y todavía tampoco) semejante despliegue de planificación, transparencia, coordinación, eficiencia, orden y buen trato. La verdad, nos desmontaron algún que otro prejuicio que habíamos configurado a partir de experiencias con constructoras anteriores…

La reflexión que extrajimos fue que el éxito necesita de la abierta implicación de todos los agentes: constructora, propiedad, trabajadores del complejo (la directora Leda Giordano, el jefe de mantenimiento Domingo), técnicos (el ingeniero Oscar Galván, los aparejadores Eugenio Vega y Daniel González), todos los gremios que durante años están colaborando en el Nautilus… Sólo faltó un poco de flexibilidad por parte de alguna persona de la administración pública para poder ponerle la guinda a la tarta ;-).

Os dejamos con una serie de imágenes del proceso de la obra:

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