Edificio de recepción Apartamentos Nautilus-Lanzarote: Pórtico de Entrada

En 2010 llegó el momento de acometer la obra más significativa del complejo Nautilus-Lanzarote: el edificio de recepción. En esta entrada os mostramos la fachada principal y el pórtico de entrada.

Esta es una fotografía del estado previo de la fachada. Contaba con tres entradas: la de servicio a la derecha, una entrada directa al complejo a la izquierda y junto a ésta última, otra a la recepción. Uno de los grandes inconvenientes de esta disposición era la falta de visibilidad hacia la entrada directa desde la recepción, pero la más llamativa era la estrechez del paso, que no llegaba a 1,00 m. En una entrada posterior podremos ver cómo hemos solventado estos inconvenientes.

El volumen del nuevo edificio ha cambiado considerablemente. La volumetría fragmentada anterior da paso a un volumen único, bajo la premisa de conseguir una azotea regular que debería albergar una instalación de  paneles fotovoltaicos. Esto ha hecho que los juegos volumétricos hayan sido sustituidos por elementos exentos al propio edificio, configurando un gran pórtico de entrada en la fachada sur y un porche más ligero en la fachada norte.

Aquí podemos ver el pórtico de entrada, cuando aún era una pérgola, a la espera del elemento que debía dar sombra y cobijo. Hay que destacar que esta fachada principal está orientada al sur, por lo que la ganancia de calor sería excesiva sin este elemento de protección. En este sentido, hay que destacar el mérito del proyecto, dado que gracias a los importantes espesores de aislamiento térmico (entre 100 y 120 mm) en fachadas y cubierta, y una sencillísima estrategia de acondicionamiento térmico como es la ventilación cruzada, se han conseguido niveles térmicos confortables sin necesidad de una instalación de aire acondicionado. El pórtico por consiguiente, además de configurar un ámbito de entrada y ofrecer cobijo a los clientes y visitantes, es un importante elemento de control térmico del propio edificio de recepción.

Tras barajar varias opciones, finalmente se optó por cubrir la pérgola con una sencilla losa de hormigón negro, horadada por cuatro cilindros, también de hormigón. Se trataría de una referencia a la propia isla de Lanzarote y su origen volcánico: el pórtico, resuelto enteramente con hormigón teñido en masa en color negro, se asemejaría a una áspera extensión de lava negra salpicada por cuatro cilindros negros en los que se descubre, si se acerca uno a ellos, el interior de los cráteres con sus calderas rojas y minerales, gracias al revestimiento con un mosaico rojizo, irisado y brillante.

Falta insertar una serie de llantas en acero corten a modo de vetas de mineral,  además de la iluminación de los cilindros. Esperamos que se remate en los próximos meses…

(sí, aquí se colaron dos espontáneas ;-))

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