Motivaciones de la Carta Europea de las Mujeres en la Ciudad (1994-95)

La Carta Europea de las Mujeres en la Ciudad (1994-95) es una declaración elaborada por diferentes grupos de investigación internacionales, que pretende “concebir una nueva filosofía en el planeamiento urbano, probablemente hacer una contribución constructiva para un debate democrático real que tenga en cuenta la necesidades y las diferentes expectativas de los ciudadanos, tanto de las mujeres como de los hombres.Los esfuerzos por revitalizar las ciudades deben converger para crear nuevas prioridades políticas y económicas que apunten hacia el aumento de la armonía social. La cuestión del momento es recrear espacios y crear lazos sociales que aumenten la igualdad de oportunidades para las mujeres y los hombres en la vida rural y urbana.”

 via Sangita Jogi
Women and city life
via Sangita Jogi

Además de los 12 puntos de la Declaración, nos han parecido destacables las motivaciones en las que se han basado, y que casi 20 años después, siguen aún vigentes. Aquí las tenéis:

La motivación

La ciudad es una memoria organizada“.
Las mujeres son las grandes olvidadas de la Historia“.
(citas de la filósofa Hannah Arendt)

ya que
las mujeres están ausentes de, o de alguna forma invisibles, en todos los niveles de toma de decisiones relacionados con la ciudad, la vivienda y el planeamiento urbano. Ya que están muy poco implicadas en los grandes temas políticos, económicos y sociales del momento. Ya que sus necesidades particulares no se toman casi en cuenta en el planeamiento y en los programas, ya que son normalmente ignoradas por los que toman las decisiones, cuyos intereses son totalmente diferentes;

ya que
las condiciones de vida en la ciudad, el barrio y la vivienda influyen y afectan a la vida diaria de la mayoría de sus habitantes; las mujeres están particularmente afectadas ya que normalmente soportan una doble jornada laboral y por lo tanto deben confiar en una gran cantidad de servicios urbanos de calidad y en cómo todo esto afecta al transporte y a las políticas ambientales;

ya que
la mayoría de las mujeres están excluidas como ciudadanas y como agentes de planeamiento urbano;

ya que
para ser un “ciudadano de derecho”, uno debe ser de alguna parte en concreto, y este lugar de origen, lejos de ser un elemento neutral, predispone por su naturaleza y calidad, como la ciudadanía será representada. Ya que hoy en día, e históricamente, la reglas del juego y las prioridades, especialmente políticas y presupuestarias, son definidas únicamente por hombres, que están convencidos de que están actuando según el interés de todos;

ya que
las mujeres son las más discriminadas en lo que se refiere al empleo, ya que ellas son el segmento más pobre de la sociedad y, por lo tanto, soportan la mayor parte de los efectos debidos a la disfuncionalidad (tales como la vivienda, la falta de mobiliario, y la violencia en particular). Por todas estas razones, la mujeres tienen intereses directos en la mejora de las condiciones de vida en la ciudad y en el campo;

ya que
el planeamiento urbano considera sólo núcleos familiares en los que la tarea de la mujeres se reduce al trabajo doméstico y el empleo del hombre es el único soporte económico familiar. Este modelo, que ha fijado los estereotipos sociales y que ha ido siendo menos habitual durante algunas décadas, ya nunca más será representativo, salvo para una minoría, está siendo gradualmente reemplazado por nuevos tipos de familias que el planeamiento urbano ni ha previsto ni ha tenido en cuenta, y de este modo se han creado nuevas disfunciones y tensiones sociales;

ya que
muchas ciudades europeas y de todo el mundo están atravesando una crisis y poniendo en peligro la justicia social y la paz. Esta situación se debe a la complejidad de los problemas, que requieren ser resueltos como una totalidad. Las teorías urbanas obsoletas y los métodos que frenan cualquier desarrollo e innovación, y generan y perpetúan las ciudades en crisis. La Carta de Atenas de Le Corbusier que dividía las ciudades en zona con funciones únicas introdujo distorsiones y ha conducido, con el tiempo, a serias perturbaciones. Los resultados tangibles son distritos ciudadanos con problemas, parias sociales, así como costes sociales y económicos que aumentan debido al transporte entre la vivienda y el lugar de trabajo. La contaminación y el tráfico pesado en las ciudades se debe también a las políticas urbanas. La calidad en la vida de la ciudad está siendo seriamente puesta en peligro y si las ciudades van a tener un futuro, este reto debe ser asumido;

ya que
las ciudades ahora afrontan mayores e impredecibles retos para mejorar los siguientes objetivos: la conservación del medio ambiente y el desarrollo sostenible, la mejora de las condiciones de vida para todos, incluyendo el aumento de la igualdad, soluciones a las disfunciones urbanas y la lucha contra la exclusión social, en las que las mujeres están activamente implicadas.
Este nuevo enfoque y los cambios estructurales no son posibles si las políticas urbanas europeas no asumen eficazmente estos retos. En cualquier caso, no se solucionará nada sin la contribución de las mujeres, legitimada democráticamente por un lado y como una fuente esencial para la renovación en las dinámicas urbanas, por otro.

Podéis encontrar los 12 puntos de la declaración en el enlace superior. La versión completa de esta carta es parte del CD-Rom97: Ciudad, Ciudadanía y Género realizado por la organización City and Shelter.

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