Indicadores Urbanos de Género (Liliana Rainero y Maite Rodigou, 2003)

Ponencia presentada en la Mesa: “Espacio y género en el campo y la ciudad latinoamericana” durante el 51º Congreso Internacional de Americanistas – Santiago de Chile, 14 al 18 de julio de 2003.

Paralelamente a la constatación de comportamientos diferenciados según género en el es-pacio, sólo un bajo porcentaje de encuestados/as reconoce la existencia de estas diferencias. Los que responden afirmativamente hacen alusión al tipo de actividades desarrolladas y a la sociabilidad de unos y otras. Esto permitiría pensar que dado que no se reconoce la inequidad de género asociada al espacio público, como por el contrario sí está reconocida en el espacio doméstico.

Ver texto (PDF).

Sobre “La Ciudad de las Damas”, la ciudadanía y la ciudad (M. Luisa Penelas)

Cristina de Pizán puede ser considerada como la primera mujer escritora profesional, ya que de su pluma salieron las rentas con las que pudo sacar adelante a los tres hijos de corta edad a la muerte de su marido, cuando Cristina contaba sólo veinticinco años. Su talento, su gran erudición y su capacidad de trabajo dieron un fruto extenso, del que se han conservado treinta y siete obras. Educada exquisitamente en París en la corte de Carlos V de Valois, su escritura la hizo famosa y considerada en toda Europa.

La Ciudad de las damas es el título del libro que Cristina de Pizán escribió en 1405 para descargar su indignación y rebatir los argumentos de aquellos empeñados en demostrar la naturaleza no moral de las mujeres, en oposición a la de los hombres, y su perversidad intrínseca y corrosiva.

Cristina de Pizán se lamenta al comienzo de su libro, en el que cuenta cómo surgió y con qué propósito, de que … “No es que sea cosa de un hombre o dos, … no hay texto que esté exento de misoginia“. Abatida, confiesa haber llegado a fiarse … “más del juicio ajeno que de lo que sabía y sentía en mi ser de mujer.” Hundida en tan tristes reflexiones recibe la visita de “tres Damas coronadas de muy alto rango” cuyo resplandor ilumina toda la habitación. Éstas no son otras que Razón, Derechura y Justicia, quienes sugieren a Cristina construir una ciudad que pueda acoger a todas las mujeres, “una Ciudad levantada y edificada para todas las mujeres de mérito, las de ayer, hoy y mañana“.

Las tres Damas consuelan a Cristina, y Derechura la invita: “Anda, mezcla con tinta este mortero, y usa sin reparos esta argamasa, porque yo te proveeré en gran cantidad“. Razón, Derechura y Justicia van proporcionando a la escritora las mejores piedras con las cuales construir los diferentes recintos de la Ciudad: las mujeres que la historia, la mitología y la leyenda han consagrado después de demostrar su ingenio, su constancia, su arte, su virtud, su entrega, su fidelidad, su valor en la guerra y en la defensa de unos principios, igualándolas a todas por su mérito, que no por la condición de su nacimiento o posición social. …”la Ciudad que fundarás con nuestra ayuda nunca volverá a la nada sino que siempre permanecerá floreciente; pese a la envidia de sus enemigos, resistirá muchos asaltos, sin ser jamás tomada o vencida“.

El foso profundo en el que han de ir los cimientos de la ciudad se vacía primero de todos los prejuicios que los hombres han propagado sobre las mujeres, sin ahorrarles los calificativos de necios o mentirosos, desenmascarando las diferentes motivaciones de los mismos y poniendo en evidencia la debilidad de sus argumentos. En esta labor, Cristina de Pizán no desaprovecha la ocasión para destacar como las cualidades más positivas las imputaciones en que los hombres han convertido la ternura, la compasión y la entrega a los demás de las mujeres.

Sigue leyendo.

Carta Europea de la Mujeres en la Ciudad, 1994

La forma de ver la vida en la ciudad de las mujeres lleva a un enfoque diferentes sobre las inquietudes de las minorías y de los “grupos invisibles” de los que las mujeres forman parte. El planeamiento de la ciudad, las infraestructuras urbanas y la calidad ambiental percibidas a través la vida diaria deberían tener en cuenta nuevas variables.
Las mujeres, que habrán llegado a ser conscientes de su identidad personal, sus capacidades de intervención y sus necesidades, serán capaces de fortalecer los lazos sociales y tener una parte más activa en situaciones diarias.

(…)

La carta se considera como un proceso largo y abierto que contiene una serie de propósitos concretos que deben ser puestos en práctica para tener en cuenta y promocionar de forma creciente la participación en la ciudad de las mujeres tanto en el planeamiento regional y urbano como en su totalidad.

Uno de los presupuestos es que los intereses propios de las mujeres no existen como tales, pero las mujeres pueden actuar como catalizadoras en el proceso de cambio y de mejora de las condiciones de vida para todos los implicados.

Sigue leyendo.